1957: el día que A Coruña inauguró la avenida de Alfonso Molina y abrió una nueva puerta a la ciudad
El 15 de septiembre de 1957, A Coruña vivió una jornada histórica con la inauguración de la entonces denominada avenida de Lavedra, hoy conocida como avenida de Alfonso Molina. Una multitud de coruñeses salió a la calle para presenciar la apertura de una infraestructura que transformaría para siempre los accesos a la ciudad.
Una fotografía que nos devuelve a la Coruña de 1957
Una impresionante caravana de automóviles avanza por una avenida recién construida. A ambos lados de la calzada, cientos de personas observan el paso de los vehículos. En el horizonte se extienden campos, terrenos sin urbanizar y algunas edificaciones aisladas.
La escena corresponde a la inauguración de la actual avenida de Alfonso Molina, celebrada el 15 de septiembre de 1957.
La fotografía fue realizada por Alberto Martí Villardefrancos, uno de los grandes cronistas gráficos de la historia contemporánea de A Coruña, y aparece identificada como «Inauguración de Alfonso Molina» en una galería publicada por La Voz de Galicia el 30 de enero de 2024.
La imagen permite descubrir una ciudad muy distinta de la que conocemos hoy. Donde actualmente circulan miles de vehículos y se levantan edificios, enlaces viarios y barrios enteros, todavía predominaban los espacios abiertos.
Una ciudad prácticamente rodeada por el mar
A mediados del siglo XX, A Coruña afrontaba importantes dificultades de comunicación con el exterior.
Su particular configuración geográfica, asentada sobre una península, condicionaba el crecimiento urbano y limitaba las posibilidades de acceso por carretera.
Las principales entradas terrestres resultaban insuficientes para responder al progresivo aumento del tráfico y al desarrollo económico de la ciudad.
La construcción de una nueva avenida se convirtió así en una necesidad estratégica.
No se trataba únicamente de facilitar la circulación de automóviles, sino de abrir una nueva vía de expansión urbana hacia el interior.
La futura avenida de Lavedra permitiría conectar de manera más directa el entorno de A Pasaxe con la ciudad y mejorar las comunicaciones con las carreteras de salida.
Alfonso Molina, el alcalde que impulsó la transformación
El proyecto estuvo estrechamente vinculado a Alfonso Molina Brandao, alcalde de A Coruña desde 1947.
Durante su mandato defendió la necesidad de modernizar los accesos y superar las limitaciones que imponía la geografía coruñesa.
La construcción de la nueva avenida requirió importantes trabajos de movimiento de tierras y alteró profundamente el paisaje de las zonas atravesadas.
Aquellos terrenos, que todavía conservaban un carácter rural o escasamente urbanizado, comenzarían a transformarse durante las décadas siguientes.
La obra se desarrolló durante la dictadura franquista, cuando las grandes infraestructuras públicas también se utilizaban para proyectar una imagen institucional de progreso y modernización.
El 15 de septiembre de 1957: una inauguración multitudinaria
El domingo 15 de septiembre de 1957 tuvo lugar la inauguración oficial de la avenida de Lavedra.
El acto contó con la presencia de Francisco Franco y Carmen Polo, además del alcalde Alfonso Molina y otras autoridades civiles y militares.
La jornada reunió a numerosos vecinos que acudieron a contemplar la nueva carretera y el paso de la comitiva oficial.
Carmen Polo participó en el acto simbólico de apertura de la vía, que fue presentada como una de las grandes obras de modernización de la ciudad.
Después, una caravana de vehículos recorrió la avenida ante el público congregado en sus márgenes.
Precisamente ese momento quedó inmortalizado en la fotografía de Alberto Martí Villardefrancos.
Los automóviles circulan en formación por una calzada extraordinariamente amplia para los estándares de la época, mientras la multitud ocupa las aceras y los espacios próximos.
La imagen constituye un valioso testimonio del ambiente de aquella jornada.
Una avenida que todavía se llamaba Lavedra
Aunque hoy todos la conocemos como avenida de Alfonso Molina, esa no fue su denominación inicial.
La nueva carretera recibió el nombre de avenida de Lavedra, por el lugar que atravesaba.
El 25 de noviembre de 1958, poco más de un año después de la inauguración, Alfonso Molina Brandao falleció inesperadamente en Río de Janeiro.
Posteriormente, la avenida pasó a llevar su nombre como reconocimiento a su papel en el impulso de la infraestructura.
Con el paso de los años, Alfonso Molina se convirtió en uno de los nombres más reconocibles del callejero coruñés.
Los primeros problemas de una carretera moderna
La inauguración de la avenida representó un avance considerable, pero la nueva infraestructura también mostró algunas deficiencias desde sus primeros meses de funcionamiento.
La falta de alumbrado en determinados tramos, las condiciones de circulación y la convivencia entre automóviles, ciclistas y otros medios de transporte planteaban importantes desafíos.
El 18 de septiembre de 1957, apenas tres días después de la inauguración, se documentó un atropello protagonizado por un carro tirado por dos mulos.
El 3 de enero de 1958 se produjo el primer accidente mortal recogido en las crónicas históricas de la avenida, cuando un automóvil atropelló a dos ciclistas que se dirigían a trabajar y uno de ellos falleció.
Estos episodios reflejan cómo la modernización de las carreteras también exigía adaptar las normas y los hábitos de circulación a una realidad completamente nueva.
La transformación de Alfonso Molina durante las décadas siguientes
La avenida inaugurada en 1957 fue evolucionando al mismo ritmo que A Coruña.
Durante los años sesenta y setenta se realizaron nuevas actuaciones para mejorar los accesos y facilitar la conexión con el centro urbano.
En 1971 se inauguraron los viaductos de San Pedro de Mezonzo y Linares Rivas, que contribuyeron a reorganizar la circulación en uno de los principales puntos de entrada a la ciudad.
Posteriormente, el crecimiento del parque automovilístico y la expansión de los municipios del área metropolitana obligaron a ampliar y modificar la infraestructura.
Entre finales de los años ochenta y comienzos de los noventa se acometieron nuevas actuaciones de ampliación.
La construcción de barrios, polígonos industriales, centros comerciales y conexiones con otras carreteras terminó por transformar completamente el entorno.
Los terrenos abiertos que aparecen en la fotografía histórica fueron desapareciendo progresivamente bajo el crecimiento urbano.
De símbolo de progreso a arteria fundamental de A Coruña
Lo que en 1957 parecía una carretera de dimensiones extraordinarias terminó convirtiéndose en una vía sometida a una intensa circulación diaria.
La expansión de A Coruña hacia municipios como Arteixo, Culleredo, Cambre y Oleiros incrementó considerablemente los desplazamientos metropolitanos.
La avenida pasó de representar una nueva puerta de entrada a convertirse en uno de los principales ejes de movilidad de la ciudad.
A lo largo de las décadas, los atascos, la seguridad vial y las sucesivas necesidades de ampliación han formado parte de su historia.
Casi siete décadas después de aquella inauguración, Alfonso Molina continúa siendo una infraestructura esencial para comprender el funcionamiento de A Coruña y su área metropolitana.
La Coruña que desapareció bajo el asfalto
Las fotografías antiguas tienen la capacidad de mostrarnos aquello que el paso del tiempo ha borrado.
En la imagen de Alberto Martí podemos observar una avenida rodeada de espacios abiertos, una multitud vestida con la ropa característica de los años cincuenta y una comitiva de automóviles que hoy forman parte de la historia del transporte.
La escena contrasta profundamente con el paisaje urbano actual.
Sin embargo, más allá de los cambios físicos, la fotografía recuerda un momento en el que A Coruña comenzaba a mirar decididamente hacia el interior, dejando atrás algunas de las limitaciones que habían condicionado su desarrollo.
La avenida de Alfonso Molina no fue solamente una nueva carretera. Representó una transformación en la forma de entrar, salir y crecer de la ciudad.
El 15 de septiembre de 1957, A Coruña inauguró mucho más que una avenida: abrió una nueva etapa de su historia urbana.
Y gracias a fotografías como la de Alberto Martí Villardefrancos, todavía podemos contemplar cómo comenzó aquella transformación.
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Fotografía histórica
Inauguración de la avenida de Lavedra, actual avenida de Alfonso Molina, A Coruña, 15 de septiembre de 1957.
Una multitud contempla el paso de la comitiva de automóviles durante la apertura oficial de la nueva vía de acceso a la ciudad.
Fotografía: Alberto Martí Villardefrancos. Imagen publicada en la galería histórica de La Voz de Galicia.
Fuentes y documentación

